Ha sido largo el camino, muchas sesiones de gimnasio empujando
una máquina inerte, dolor, miradas vítreas a través del cristal empañado en sal,
respuestas al “¿cuándo vuelves?” “todavía no, tengo que tener paciencia”…
Llevo tres sesiones de windsurf sin molestias, con fuerza y
confianza. Hugo, mi fisio, me ha puesto el sello de calidad en la chepa para
que haga lo que quiera, incluso saltar con la tabla. Por delante una mar de
posibilidades se abre ante mi. Tengo lo que tanto ansiaba y ahora a poner en
marcha los proyectos que rondan en mi cabeza (carreras, esquí de fondo,
biciaventura,..)
Doy las gracias desde aquí a todos mis amigos, seguidores,
desconocidos y amantes de la aventura por los ánimos recibidos durante estos
largos seis meses. Animo a todos a perseguir vuestros sueños para que se hagan
realidad
P.D. Me quedo con el instante en el que volví a posar la pierna
encima de la tabla, tomé la botavara con mis manos y le di potencia a la vela
para surcar las olas.