“Elige, ¿pista roja o pista negra?"
Comencé esta aventura vaciando mi furgoneta de “juguetes” innecesarios para aligerar peso y dejar espacio a mi compañera de viaje. Solo llevé lo necesario para la actividad en la montaña ya sea a pie o con esquís.
Comencé esta aventura vaciando mi furgoneta de “juguetes” innecesarios para aligerar peso y dejar espacio a mi compañera de viaje. Solo llevé lo necesario para la actividad en la montaña ya sea a pie o con esquís.
Como mi acompañante y yo tenemos la misma filosofía de viaje
no programamos nada y dejamos que el viaje se desarrollara en función de lo que
nos iba apeteciendo en cada momento. Como resultado de esta libertad
programática hicimos una parada técnica en Madrid para tomarnos algo con unos
amigos de María. Ambos, previo paso por la barra de los bares, terminamos por
caminos diferentes. Ella continuó de bares y yo me di un paseo de 2 horas por
las calles del centro de Madrid hasta la furgo admirando su arquitectura.
Retomamos la ruta con la resaca pertinente, que no era el
mejor estado para afrontar lo que nos esperaba en los Pirineos nada más llegar.
Llegamos de noche a las estribaciones de esas míticas montañas. Al parar en
Bielsa, la caravana de esquiadores nos juntamos para pasar el complicado túnel
de Bielsa, que comunica España y Francia. En ese momento apareció lo que tanto
estábamos buscando, la nieve, pero irrumpió en el momento menos apropiado. Con
la ayuda del quitanieves pasamos al lado francés sin poner las cadenas en las
ruedas y sin ningún problema de tracción, la complicación vino después. El
quitanieves no es un padre que te lleva a tu cama y te arropa para que no pases
frío sino que está para ayudar en el tramo más complicado del puerto. Una vez
que “papa” de deja solo en la carretera hay que poner cadenas y circular
despacio sin pisar el freno. Con la ayuda experimentada de mi copiloto bajamos
con las cadenas puestas sin problemas, hasta que la pendiente me obligaba a
tocar el freno como si fuera una pompa de jabón. Esto finalmente provocó que en
una fuerte pendiente la furgoneta se pusiera atravesada en la carretera, en
dirección hacia la pared de roca con un final desastroso. Estaba en un estado
de máxima atención y concentración, con tranquilidad pasmosa giré del volante
al contrario de la dirección de bajada y esperé que poco a poco la furgo reestableciera
su posición y así fue. Bajamos con algunos problemas hasta que el asfalto
estaba libre de hielo ¡¡¡ufffff!!!! El resultado fue una contractura en la
espalda de la tensión.
El ambiente era realmente gélido, temperaturas bajo cero,
nieve por todos lados, placas de hielo en las carreteras y para rematar
comienza a llover cuando llegamos a Saint Lary Soulan (Francia). La furgo en
este caso se ha portado muy bien. Cuando en el exterior había -8oC,
en el interior con la calefacción se llegaba a unos confortables 18o.
El compartimento de las bombonas de gas no bajó de los 3oC, algo muy
importante para poder mantener el gas en estado líquido. Por si las
temperaturas bajaban más tengo una botella de propano que aguanta más
temperaturas bajas.
Por fin, tras un día de preparación del material, compras y
recopilación de información nos lanzamos a subir a la estación con nieve recién
caída. -13oC nos esperaban a pie de estación, jamás hemos pasado
tanto frío en la montaña, llegando incluso a los -18oC, en las zonas
más altas y umbrías. Pasamos y buen día, a pesar no sentir los 10 dedos,
bajamos todo tipo de pistas y todo por nieve sin pisar, todo un gustazo. Llegaba
el momento de enfilar las últimas pistas y yo estaba medio tocado por una caída
en la que clavé la nuca en la nieve con la matraca de cervicales. Me vi parado
delante de una señal con dos flechas, una hacia a la
derecha pista roja y otra
hacia la izquierda pista negra. Mi mente dudó en la elección pero finalmente
tiré por la opción más difícil. Bajé, como normalmente hago en una pista negra,
con mucha dificultad y paso a paso. En uno de los giros clavé el esquí en la
nieve polvo y el peso de mi cuerpo hizo lo demás para retorcer la rodilla y
sentir tres chasquidos en mi rodilla. Grité de dolor y miedo por ver como mi
futuro se paraba en ese momento, se me iban desplomando todos mis proyectos
como un cristal golpeado por una piedra. Supe en el mismo instante que de allí
no salía sin ayuda médica, así que pedí la asistencia del camillero. Gracias a
la ayuda de Marisol, que evito que descendiera más, un francés que me quitó los
esquís, Esco que me dejó ropa y los demás que me apoyaron en ese momento tan
duro la lesión no llegó a más.
Por ahora parece que tengo una rotura parcial del ligamento
interno de la rodilla y un esguince de tobillo. Estoy a la espera de la visita a mi fisio y de
la realización de una resonancia magnética para confirmar el alcance de la lesión.
A pesar de que es la primera vez que tengo una lesión grave
no se me han quitado las ganas de nieve, eso si, el esquí de montaña lo voy a
dejar aparcado y lo voy a cambiar por el esquí de fondo que me atrae mucho más.
Doy las gracias a todos mis compañeros de viaje por las
atenciones y cariño recibidos, sin ellos no se que hubiera pasado.


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