14-08-2011 BRUTO, MUY BRUTO!!!!! Santa Olalla de Cala (Hu)- Fuente Obejuna (Co)
Continuo disfrutando de la maravillosa dehesa por las carreteras más que secundarías de esta zona entre Huelva, Sevilla y Córdoba. Esta vez me adentro en zonas en la que los pueblos están más que escasos por lo que la provisión de agua tiene que ser más abundante de lo normal. Para empezar los lugareños me ponen en sobre aviso de que la carretera que voy a tomar es peligrosa porque los Cazalleros la usan como circuito de rally y como os imagináis el ancho es bastante escaso para poder esquivar un coche a toda pastilla. Sabiendo esto tomo mis precauciones al bajar el primer puerto, muy bonito por cierto, terminando en una embalse construido en los años 50. Al llegar a Cazalla de la Sierra me he cruzado con 4 coches y ninguno engorilado con las curvas porque las fiestas del pueblo tienen a los conductores metidos en cama durmiendo “la papa”. He tenido mucha suerte en este tramo de la ruta.
En Cazalla he comido como dos personas para poder afrontar un puerto con miles de curvas y los lugareños se asustan cuando les digo que lo voy a hacer con la bici. Yo como siempre tranquilo comienzo a las 2 de la tarde, con la fresquita, a dar las primeras pedaladas entre Cazalla y Alanís con el aplauso de una conductor que se cruzó la verme metido en faena. Cargo agua fresquita en Alanís con la mirada atónita de los lugareños y empiezo las primeras rampas de ese puerto tan desconocido para mi. Además de la pendiente, el calor y la hora hay que añadir los agujeros del asfalto, la gravilla suelta, las curvas cerradas y lo inhóspito del lugar. Los km eran interminables, los agujeros no terminaban nunca, las curvas me daban la esperanza de que terminaría pronto pero eso no ocurría. Uf!! que pesadilla de puerto. Fijaros si estaba aislado que me crucé dos veces con una cierva y su cría. Al llegar al buen asfalto no termino la cosa, el calor empezó a apretar de lo lindo y las cuestas se me hacían eternas. En cada curva me imaginaba que la carretera bajaba y se terminaba el terreno montañoso. Para nada, en cada curva la carretera ascendía y ascendía cada vez más. En una de estas curvas me retiro a una sombra y apoyo la cabeza en el manillar para descansar un poco y un coche que pasaba se paró para ver si me pasaba algo. Lo miré con la mejor cara que pude y se convenció que no me pasaba nada malo. En realidad estaba apunto de una bajón o “pájara”. No me quedaba otra que continuar hasta encontrar el final de todo esto o....el pueblo que por fin apareció ante mis ojos. Aparco y me cuelo (imaginaros) con la cara descompuesta en un bar, me tomo dos cocas del tirón, un helado, un polo y tres caramelos. La cara de la camarera era para verla y la mía también. Con azúcar hasta los ojos continuo 8km más y llego al Hotel (pijo) con lo justo para ducharme, comer y caer rendido en la cama.
Gran jornada que me ha puesto al límite de mis fuerzas y añadiendo el dolor de culo me hecho dudar de la continuidad del viaje.
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