09-08-2011
Ya me conocéis los que han leído las bitácoras de la India y soy muy bruto y testarudo. Leed, leed...
Como siempre antes de comenzar un viaje duermo poco y mal. Con 5 horas de sueño consigo ponerme encima de la bici con la voz de mi madre diciendo “ ya que es tan tarde para salir quédate a comer” y yo “que no, que me voy haga lo que haga de calor”. Mis sobrinos me acompañan a la salida del pueblo y comienzo sin saber lo que se me venía encima.
Paso Sanlucar de Barrameda y me dirijo al pinar de la Algaida (bosque en árabe) y ahí en esas rectas de albero blanco noté el pelotazo de calor que hizo subir el termómetro a los 41ºC. “Creo que esto va a ser más duro de lo que esperaba” y así fue. Al pasar el pinar las rectas con ausencia de viento y ventas me hicieron parar en todas las sombras que me encontraba y bajar al río para bajar la temperatura de la cabeza.
La humildad me inundaba poco a poco, y asumí que me había equivocado de fecha y ruta. La cabeza no estaba para tanto calor y me desvié unos km para no seguir por el río, en el cual solo había calor y ausencia de ventas. Dejé la ruta de la Transandalus y me fui a los Palacios a buscar un camping y nada de nada. Ya con las fuerzas justas decido ir a Dos Hermanas en donde había un camping y estaba de camino a Sevilla para al día siguiente tomar un tren para Pirineos buscando fresco.
Ha coincidido con un ola de calor y la planicie de valle del Guadalquivir que me ha tumbado. Hay algo de los viajes en bici que con calor es complicado de hacer y es la hora de máximo calor. A mi me gusta terminar la jornada por la tarde y no parar a descansar esas horas. Pasar horas en un camping esperando me desespera y me tiro a la carretera haga lo que haga de calor.
Para no amargarme en estas meteduras de pata lo que pienso es que me sirve como entrenamiento para otros viajes más extremos o para condiciones extremas en las que me puedo ver envuelto en algún momento de mi vida por casualidad. Conocimiento de la mente y el cuerpo en situaciones límites. En algún momento de la tarde sentía los escalofríos de la insolación y temía que por un golpe de calor me diera un bajón pero dosifiqué las fuerzas y el agua para que no llevar el cuerpo al límite.
He dormido con mucho calor, al raso y casi sin ropa.
Un abrazo a todos y todas.coco
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