Km del día: 80km
Recorrido: Chipiona, pago del Bercial, el Puerto de Santa María, El Portal, Laguna de Medina, Paterna de Rivera.
Pasaron 7 años de la última entrada de la vuelta a Andalucía y aquí vuelvo.
El día anterior, antes de salir, comprando en el supermercado que normalmente compro me preguntaron:
-Buenoooo, y ¿éste verano, que vas a hacer?
Rápidamente le contesto: Me voy de Cádiz a Almería en bici.
-¿Almeriiiiiiiiaaaaaaaa?
No se imaginaban, conociendo que cada año le propongo y país exótico, que este verano me iba a volver al lugar donde he trabajado, en bici. Tuve que adornar el título de la aventura para que entendieran el fondo y dije:
-Voy a recorrer en bici las carreteras más pintorescas y bonitas, visitando los pueblos que éstas unen, degustando su gastronomía y cultura.
-Ahhhhhhhhh, vaaaaleeeee!!!
Hay algo de extraño y placentero al salir de la puerta de tu casa camino de una aventura, pasar por las calles y plazas de todos los día saludando a tus vecinos. Ellos no saben hacia donde vas, solo ven un chico en una bici cargada de maletas que se aleja. Mientras pedaleo, voy dejando atrás todo lo conocido y por delante se abre un mundo desconocido a una velocidad que me permite oler la naturaleza y sentir el aire y el sol en mi piel. Procuro dejar todo detrás y que mi presente sean las sensaciones que mi cuerpo recibe en todo momento. Poco a poco todas las preocupaciones van quedando atrás y mi mente se va llenando de sensaciones plenas, disfrutando de una jornada de bici por tierras conocidas.
El fundamento de este viaje es la improvisación calculada. Me levanto por la mañana, tomo el mapa de Andalucía, miro las carreteras que me pueden parecer las más bonitas y escondidas, veo cuantos km me hacen falta para llegar a un lugar donde poder dormir y lo demás todo está por hacer. Esta forma de viajar te hace descubrir lugares a los que no irías si viajaras por allí en coche y además la ruta va cambiando en función de mi estado físico, del tiempo, de las paradas... en definitiva de la providencia.
En mi afán de sentir el aquí y al ahora se me pasó el cruce que tenía que tomar para llegar al pueblo previsto, viéndome en la tesitura de replantear la ruta en medio de la nada con 35 grados en la nuca. Busco un destino final viable en km y desnivel y allí pongo toda mi alma para llegar lo mejor posible. Este paseo por el presente me ha llevado a hacer 20km más de carretera caliente, mermando las escasas fuerzas que ya traía de mi poco entrenamiento para este viaje. ¡A esto he venido!
Pensaba llegar a San José del Valle para entrar en al sierra de Cádiz por Ubrique y termino en Paterna cambiando totalmente el recorrido de mi día inicial y de gran parte del recorrido. Esto es como la vida misma, giras a la derecha en vez de a la izquierda y todo cambia, justo en ese momento de girar pasa un coche a toda velocidad y....algo cambia ¿verdad? pero al final vamos al mismo lugar.
Recorrido: Chipiona, pago del Bercial, el Puerto de Santa María, El Portal, Laguna de Medina, Paterna de Rivera.
Pasaron 7 años de la última entrada de la vuelta a Andalucía y aquí vuelvo.
El día anterior, antes de salir, comprando en el supermercado que normalmente compro me preguntaron:
-Buenoooo, y ¿éste verano, que vas a hacer?
Rápidamente le contesto: Me voy de Cádiz a Almería en bici.
-¿Almeriiiiiiiiaaaaaaaa?
No se imaginaban, conociendo que cada año le propongo y país exótico, que este verano me iba a volver al lugar donde he trabajado, en bici. Tuve que adornar el título de la aventura para que entendieran el fondo y dije:
-Voy a recorrer en bici las carreteras más pintorescas y bonitas, visitando los pueblos que éstas unen, degustando su gastronomía y cultura.
-Ahhhhhhhhh, vaaaaleeeee!!!
Hay algo de extraño y placentero al salir de la puerta de tu casa camino de una aventura, pasar por las calles y plazas de todos los día saludando a tus vecinos. Ellos no saben hacia donde vas, solo ven un chico en una bici cargada de maletas que se aleja. Mientras pedaleo, voy dejando atrás todo lo conocido y por delante se abre un mundo desconocido a una velocidad que me permite oler la naturaleza y sentir el aire y el sol en mi piel. Procuro dejar todo detrás y que mi presente sean las sensaciones que mi cuerpo recibe en todo momento. Poco a poco todas las preocupaciones van quedando atrás y mi mente se va llenando de sensaciones plenas, disfrutando de una jornada de bici por tierras conocidas.
El fundamento de este viaje es la improvisación calculada. Me levanto por la mañana, tomo el mapa de Andalucía, miro las carreteras que me pueden parecer las más bonitas y escondidas, veo cuantos km me hacen falta para llegar a un lugar donde poder dormir y lo demás todo está por hacer. Esta forma de viajar te hace descubrir lugares a los que no irías si viajaras por allí en coche y además la ruta va cambiando en función de mi estado físico, del tiempo, de las paradas... en definitiva de la providencia.
En mi afán de sentir el aquí y al ahora se me pasó el cruce que tenía que tomar para llegar al pueblo previsto, viéndome en la tesitura de replantear la ruta en medio de la nada con 35 grados en la nuca. Busco un destino final viable en km y desnivel y allí pongo toda mi alma para llegar lo mejor posible. Este paseo por el presente me ha llevado a hacer 20km más de carretera caliente, mermando las escasas fuerzas que ya traía de mi poco entrenamiento para este viaje. ¡A esto he venido!
Pensaba llegar a San José del Valle para entrar en al sierra de Cádiz por Ubrique y termino en Paterna cambiando totalmente el recorrido de mi día inicial y de gran parte del recorrido. Esto es como la vida misma, giras a la derecha en vez de a la izquierda y todo cambia, justo en ese momento de girar pasa un coche a toda velocidad y....algo cambia ¿verdad? pero al final vamos al mismo lugar.
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