martes, 4 de agosto de 2015

GEORGIA 29 y 30 de julio 2015: Acople perfecto


29 y 30 de julio 2015
Vuelo desde Madrid-Estambul-Tblisi
Desplazamiento en furgoneta Tblisi-Kutaisi
Jamás me hubiera imaginado que saldríamos 5 minutos más tarde de la hora pactada. Esto es muy buena señal para empezar un viaje entre 5 aventureros, cada uno con sus manías y vicios adquiridos en multitud de viajes por el mundo. Nada más empaquetarnos en el coche de Pedro, dirección Madrid, nos dimos cuenta que iba a ser muy divertido, al rebosar las conversaciones de comentarios con una ironía e ingenio dignos de una chirigota del carnaval de Cádiz.
Empaquetado de lujo
Soy el único que viaja con su propia bici, los demás recogen sus bicis alquiladas en Tiflis.Ellos evitan el estrés de preparar la bici, buscar una caja de embalaje para el avión, empaquetarla bien para que llegue sana y salva y cargar con 30kg en las manos. ¿Qué gano con todo esto? Viajar con 38kg en las piernas después de una rotura parcial de ligamentos de la rodilla, sin ser la bici a la que estás acostumbrado me parecía muy arriesgado, además me apetecía regalarle a mi montura un viajecito por un país tan acogedor como este, para que cuando ella fuera vieja, le pudiera contar a su pequeño triciclo las batallitas de juventud. Mis compañeros viajaban muy livianos con sus maletas de “lujo”, mientras que yo sufría la incertidumbre de alguna rotura irreparable durante el viaje. En todo esto hay que tomar riesgos para que todo salga como a uno le gusta.

Mi viaje en avión fue terrorífico, estuve a punto de demandar a la compañía Cocacola por darle esa pócima maligna a la niña del asiento de al lado, que no dejó de saltar, gritar y dar patadas, solo se calmó cuando los efectos de la bofetada de la madre le bajó la cafeína a los pies, tras varias miradas de asesino por mi parte.

Nuestro primer contacto con la gente local fue el taxista que nos acercó a la casa. Ahí comprobamos como se conduce en Georgia. Por lo visto eso de las líneas que separan los carriles es para centrar el coche en su eje longitudinal, y el pie del acelerador lo bajan hasta que se les hincha la planta. Hay que decir que conducen bien, que tienen buenos reflejos y que no se cabrean porque los demás hagan barbaridades con 4 ruedas y un volante.
El idioma es harto complicado, por no decir imposible. Nos comunicamos básicamente con una mezcla de ruso, polaco y serbio aderezado por pinceladas de inglés, y por supuesto acompañado por una cantidad de gestos, por la que nos ganaríamos la vida bastante bien como intérprete de signos.

Mientras mi compañeros iban a recoger sus bicis, rompimos una de las reglas fundamentales del viaje, nunca separarnos. Como tenía adelantado trabajo con la bici decidí irme por mi cuenta a cabalgar entre la marabunta de coches, para buscar una botella de gas para cocinar. ¡Que locura de tráfico! Coches a una velocidad alucinante saliendo por todos lados y sin parar en ningún paso de cebra. Tomé aire y me metí en la corriente mirando con el rabillo del ojo todo lo que se movía por detrás mía. Tras dos afeitados de la oreja izquierda, se ve que no les gusta mi barba, decidí pasar a la acción y me cambié de carril para circular en sentido contrario y así poder ver lo que me venía por delante, ¡ACIERTO! Tomé el control de la situación y los coches me respetaban sin premiar mis oídos con sus melódicas bocinas.
Lalo, jugador de Celta y Getafe
Nuestro segundo contacto con la gente local fue en solitario. Los vecinos del apartamento que alquilamos, al verme un poco despistado y sudoroso por la lucha fratricida entre vehículos de diferente nivel, no dudaron en preguntarme si quería tomar algo fresco y así aprovechar para saciar su curiosidad. Tras sortear la invitación alcohólica, astutamente por mis problemas con el hígado, decidí tomar un café rodeado de una gente muy educada, buena y generosa. Y aquí empecé a comprobar que este país es muy acogedor con los viajeros, algo que se va a repetir a lo largo de viaje y por supuesto foto para hermanarnos toda la vida. No me dio tiempo a terminar ese exquisito café cuando vi aparecer a mis compañeros

encaramados en una furgoneta, con las caras desencajadas y haciéndome señales para que dejara todo y me incorporara al nuevo medio de transporte, que nos llevaría al punto de partida de la ruta en bici. Decir que esto no es Noruega, aquí hace un calor infernal y una humedad brutal, todo esto mezclado en una furgoneta sin aire acondicionado hace que las 4 horas de viaje nos llevara a un estado de trance chamánico. Estábamos pegajosos, derrotados, destrozados por los volantazos y baches, aún así conservábamos la chispa de un nuevo horizonte por delante.
Localizamos un hostal gracias a un chico que conocimos en la furgoneta. Este se ofreció a llevarnos, acomodarnos y cenó con nosotros a pesar de que se desvió 20km de su ruta, otra muestra más de hospitalidad de esta gente que no dejaré de recordar.

La cena acentuó nuestro estado de trance viendo como la chamán (señora regenta del hostal) comenzó a traer comida y más comida acompañada de jarras de vino psicotrópico de la casa. Ese elixir, fue tumbando una a una a nuestras veloces mentes que se enzarzaron en una conversación digna de una coloquio de filósofos de la TVE 2 a las 4 de la mañana. Por fin, fuimos cayendo, uno a uno como plumas mecidas por una brisa veraniega, a los mullidos colchones, para entrar en un profundo sueño reparador que nos prepararía para la primera jornada de bici.
P.D. Déjate llevar por la gente y confía en ellos, son muy hospitalarios sin dejar tu intuición para detectar a los timadores, que son pocos.

6 comentarios:

  1. Esperando siguiente reportaje. Tan cansados estsis?

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  2. Esperando siguiente reportaje. Tan cansados estsis?

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  3. Cocacola+ niño\a+ avión= desastre seguro

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Afeitaíto de oreja jajaja gasta cuidado chiquillo

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¡Qué me ha llevado a partir!