31
julio 2015 ¿Georgia o Vietnam?
Km
día: 63km
Tiempo
día: 5h 10m
Velocidad
media: 12,2 km/h
Velocidad
máxima: 41,23km/h
Recorrido: Salida
desde Kutaisi y llegada cerca de Alpana por la carretera secundaria
siguiendo el curso del río Rioni
El
propósito de levantarnos a las 6 de la mañana para salir a
pedalear, fue abortado por el peso de los dos días de medios de
transporte a temperaturas extremas, bañado por dosis altas de vino
pellejero de la noche anterior.
Uno
de los problemas que ya tenía solucionado es la regulación de la
bici y alforjas. Al ser material alquilado, mis compañeros, tenían
problemas de adaptación que se solucionaron con tiempo y manos
expertas. ¡Por fin!, tras varios intentos para obtener la mejor
estabilidad de las alforjas, conseguimos hacernos la foto de salida a
las 11 de la mañana desde la ciudad de Kutaisi. No conseguimos rodar
más de 1,5km en una hora dado que necesitábamos comprar agua,
cambiar dinero y una tarjeta de teléfono con internet para poder
hacer esto que estoy haciendo en este momento.
Hace
tiempo que no pasaba tanto calor encima de la bici, ninguno de
nosotros se esperaba semejante calor y humedad en las montañas del
Cáucaso. Si no fuera por las matrículas de los coches diríamos que
estábamos en Vietnam. Una vegetación exuberante, helechos del
Jurásico, árboles atrapados en enredaderas y rodeados de insectos
intentando robar parte de nuestra sangre. La única forma de soportar
el calor tropical fue refugiarnos en las pozas que nos ofrecía el
río Rioni, y mientras, comernos la fruta que la gente del lugar nos
ofrecía, con la misma cara de gusto que los monos de las islas
japonesas que rodeados de nieve remojan su pelaje en las aguas
termales.
A
medida que íbamos adentrándonos en el valle, éste pasó a
convertirse en un cañón profundo de escarpadas paredes que nos
tenían a todos ensimismados, con una sonrisa permanente y con la
certeza de haber acertado en la elección de la ruta.
Éste
es un punto importante en lo que respecta a logística. Yo, de
antemano, tenía claro que llevaría tienda y utensilios para
cocinar, a pesar de que mi piernas soportarían algunos kilos de más
(10kg extras). No quería verme sorprendido por una tormenta en medio
de la nada sin comida, ni café (soy un enganchao de la cafeína, lo
sé). Éste sobrepeso te hace ir mucho más tranquilo en una ruta
incierta. Os recomiendo un buen análisis previo de las posibles
situaciones.
Para
sorpresa del día, una vez teníamos elegido el lugar para acampar,
aparecieron unosGeorgianos con una botella de tequila y una sandía
a los que por cortesía no les pudimos decir que no, a pesar del
cansancio. Nuestras conversaciones no fueron para encuadernarlas en
plata y oro, básicamente hablamos de la procedencia de cada uno y de
fútbol (idioma internacional). Al terminar los interesantes temas de
conversación, hice un poco de teatro para hacerles ver que estábamos
cansados y se retiraron o se fueron por las broncas que le soltaron
las respectivas novias media hora antes, no lo sé.
Una
vez más, esta gente nos demostró que son un gran pueblo.
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