viernes, 7 de agosto de 2015

GEOGIA 31 de julio 2015: ¿Georgia o Vietnam?


31 julio 2015 ¿Georgia o Vietnam?

Km día: 63km

Tiempo día: 5h 10m

Velocidad media: 12,2 km/h

Velocidad máxima: 41,23km/h

 Recorrido: Salida desde Kutaisi y llegada cerca de Alpana por la carretera secundaria siguiendo el curso del río Rioni


El propósito de levantarnos a las 6 de la mañana para salir a pedalear, fue abortado por el peso de los dos días de medios de transporte a temperaturas extremas, bañado por dosis altas de vino pellejero de la noche anterior.
Uno de los problemas que ya tenía solucionado es la regulación de la bici y alforjas. Al ser material alquilado, mis compañeros, tenían problemas de adaptación que se solucionaron con tiempo y manos expertas. ¡Por fin!, tras varios intentos para obtener la mejor estabilidad de las alforjas, conseguimos hacernos la foto de salida a las 11 de la mañana desde la ciudad de Kutaisi. No conseguimos rodar más de 1,5km en una hora dado que necesitábamos comprar agua, cambiar dinero y una tarjeta de teléfono con internet para poder hacer esto que estoy haciendo en este momento.


Como amamos mucho nuestras vidas, decidimos no tomar una da las carreteras principales. El tráfico de la nacional es infernal, los coches, furgonetas y camiones adelantan aún viendo que está el carril contrario ocupado, siendo una auténtica locura hacer bici con 38kg en las piernas, por una de estas carreteras. Acertamos en lo que respecta al tráfico y nos preguntamos “¿por qué no hay coches?” Pronto esa duda se despejaría, al comprobar que el asfalto comenzaba a desaparecer y complicaba la conducción. Puertos de montaña con base de piedra y tierra nos hicieron sudar hasta la extenuación, preguntándonos si habíamos tomado una buena decisión. Definitivamente sí, era mejor que estar en la furgoneta a 45ºC, destrozando nuestros huesos. Por lo menos el aire nos daba en la cara, el paisaje nos animaba a continuar y las canciones a coro nos hacían olvidar todo lo demás. En particular yo había entrenado en la playa a esta temperatura y humedad por lo que no lo estaba pasando tan mal.

Hace tiempo que no pasaba tanto calor encima de la bici, ninguno de nosotros se esperaba semejante calor y humedad en las montañas del Cáucaso. Si no fuera por las matrículas de los coches diríamos que estábamos en Vietnam. Una vegetación exuberante, helechos del Jurásico, árboles atrapados en enredaderas y rodeados de insectos intentando robar parte de nuestra sangre. La única forma de soportar el calor tropical fue refugiarnos en las pozas que nos ofrecía el río Rioni, y mientras, comernos la fruta que la gente del lugar nos ofrecía, con la misma cara de gusto que los monos de las islas japonesas que rodeados de nieve remojan su pelaje en las aguas termales.


 






A medida que íbamos adentrándonos en el valle, éste pasó a convertirse en un cañón profundo de escarpadas paredes que nos tenían a todos ensimismados, con una sonrisa permanente y con la certeza de haber acertado en la elección de la ruta.

Iba cayendo la tarde y en la mente de todos planeaba que hacer con nuestros huesos y músculos doloridos por la dureza de la jornada. Por unanimidad se decidió pinchar la tienda, cerca de una poza para tener ducha cerca y comprar algo de comida para hacer noche mirando la luna llena.

Éste es un punto importante en lo que respecta a logística. Yo, de antemano, tenía claro que llevaría tienda y utensilios para cocinar, a pesar de que mi piernas soportarían algunos kilos de más (10kg extras). No quería verme sorprendido por una tormenta en medio de la nada sin comida, ni café (soy un enganchao de la cafeína, lo sé). Éste sobrepeso te hace ir mucho más tranquilo en una ruta incierta. Os recomiendo un buen análisis previo de las posibles situaciones.
Para sorpresa del día, una vez teníamos elegido el lugar para acampar, aparecieron unosGeorgianos con una botella de tequila y una sandía a los que por cortesía no les pudimos decir que no, a pesar del cansancio. Nuestras conversaciones no fueron para encuadernarlas en plata y oro, básicamente hablamos de la procedencia de cada uno y de fútbol (idioma internacional). Al terminar los interesantes temas de conversación, hice un poco de teatro para hacerles ver que estábamos cansados y se retiraron o se fueron por las broncas que le soltaron las respectivas novias media hora antes, no lo sé.

Una vez más, esta gente nos demostró que son un gran pueblo.

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