5 de
agosto 2015: Reconciliación
Km
día: 41,82 km
Tiempo
día: 3h 41m
Velocidad
media: 11,34 km/h
Velocidad
máxima: 48,35 km/h
5
Horas andando por la montaña
Recorrido: Partimos de Khalde, bajando por un camino hasta reencontrarnos con carretera nº 7, giramos a la derecha dirección noroeste, pasando por las localidades de Vichnashi, Brogreshi, terminando en Chvabiani.
Recorrido: Partimos de Khalde, bajando por un camino hasta reencontrarnos con carretera nº 7, giramos a la derecha dirección noroeste, pasando por las localidades de Vichnashi, Brogreshi, terminando en Chvabiani.
Esta
noche, los amigos de la sangre ajena, se han puesto las botas. Todos
hemos amanecido con unos tatuajes dignos del mejor artista
underground de las agujas neoyorquinas. Estamos empezando a estar
cansados de donar sangre a los bichos, sin ninguna contra prestación.
No sabemos si es por los tábanos durante el trayecto en bici, o por
los mosquitos durante la noche, o las posibles pulgas que pueda haber
en la cama. En todo caso nuestra piel, casi por completo, más en las
piernas, tienen pequeñas erupciones a las que estamos constantemente
rascando.
Nos
reunimos con Pedro en la pensión, tras recuperar las bicis, y
descendimos lo subido el día anterior. Mi cara de estupor, no era
para menos. Habíamos subido, cargados como mulas, por unas
pendientes muy duras, que costaba mucho trabajo descender. Todos,
aunque no se lo dijimos, agradecimos a David que pusiera tanto empeño
en hacer esta burrada a regañadientes. Sino hubiese sido por él, nos
habríamos perdido un gran momento del viaje.
Durante
el descenso, la unión del grupo se acentuó más y más, todos nos
mirábamos con la complicidad de estar viviendo algo muy bonito y
complicado de gestionar entre 5 personas tan diferentes. En ese
momento arrancamos a cantar el cancionero popular y como no, Kiko
Veneno nos puso los pelos de punta con sus evocadoras letras.
Descenso sin problemas técnicos pero con la incertidumbre en forma
de truenos que nos detendría una media hora por un chaparrón.
Llegó, otra vez, el momento de decidir que hacer entre los cinco. La
amenaza de lluvia, con un puerto de montaña por delante nos hizo
dudar, si continuar o dejarlo y buscar donde dormir. Yo que soy el
menos experimentado en la montaña y el que menos arriesga en la
bici, no estaba por continuar pero los demás si, así que apreté
los dientes y a subir pedalada a pedalada un duro puerto.
Justo
al descender y empezar a buscar donde alojarnos comenzó a llover y
nos dio el tiempo justo para llegar a una pensión y dormir a salvo
de la tormenta.
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