sábado, 15 de agosto de 2015

GEORGIA 4 de agosto 2015: Desastre Total

4 de agosto 2015: Desastre
4 horas andando por la montaña
Km día: 15,00 km
Tiempo día: 1h 30m
Velocidad media: 9,00 km/h
Velocidad máxima: 29,00 km/h
Recorrido: Desde Ushguli por la carretera nº 7, giramos a derecha dierrción noreste para terminar en Khalde.


Hoy invertimos el orden de las actividades y comenzamos temprano, con las botas puestas,a ascender la ladera de una montaña que no llevaría a contemplar una de las grandes maravillas que deja al humano sin palabras, ¡LA MONTAÑA! Federique, no toma delantera, gracias a esas poderosas piernas de atleta, que parece que levita por encima de la hierba. Dura ascensión, para nosotros, recorriendo el incierto sendero, con el corazón el la boca, pero con la ilusión intacta. En uno de los innumerables giros del sendero, nos dio por levantar la mirada y entre la vegetación, apuntando hacia el cielo, aparecieron varios picos nevados, que nos dejaron sin palabras y


por enésima vez volvía a entender porque el humano se siente atraído, a diferentes niveles, por las grandes montañas. Porque, incluso, cuando en expediciones de montañeros experimentados, alguno de ellos muere en el intento de ascender, sus compañeros siguen haciendo montañismo y arriesgando su vida por ascenderlas. (Esta fue una noticia de la TV en la década de los 80)
Tras las últimas pisadas sobre el sendero apareció majestuoso un  gran macizo, con dos picos de más 5000 y otros muy próximos, de los que chorreaban varios glaciares. Es la primera vez que veía tan cerca montañas con glaciares y realmente tienen una luz especial.  Mis compañeros nada más llegar y ver semejante maravilla, arman sus manos con máquinas pixeladoras y se poner compartir las fotos que han realizado. Los observaba estupefacto, aumentando aún más mi sorpresa cuando dirigen sus miradas al mapa para verificar altura y nombre. Semejante belleza primero debe ser observada con la más profunda de las miradas, escudriñar cada uno de sus rincones con la pupila, descansar mirando su grandiosa belleza y finalmente captar para los amigos la imagen imposible de relatar.
Nos reunimos con Pedro en la pensión tras una bajada en la que nos unimos más como amigos y como siempre, comenzamos a proponer que es lo que cada uno le parecía lo más conveniente. No se como, ni porqué, no dejé claro que necesitaba comer antes de bajar con las bicis y por no se asertivo en su momento, me vi encima de la bici con muy poca energía. Para colmo, en medio de una manada de bacas, pincho la rueda trasera otra vez. El calor dándome en la nuca, las moscas pegajosas y el run run en la cabeza “Tenía que haber comido antes de bajar” me fueron cabreando poco a poco.
Seguimos bajando, por un barranco muy bonito y encañonado, que disipó parte de mi malestar hasta que decidimos parar a comer y otra vez nos intentaron timar con el precio de la comida. El buen rollo que nos gusta tener con los dueños de las pensiones y lugares para comer, se termina, cuando ellos engordan la cuenta sin especificar cuanto vale cada cosa y teniendo que regatear para llegar a un precio que nos parece razonable, acorde con lo que nos han cobrado 15km más arriba.
Salimos cabreados del regateo y tocaba decidir, como grupo, si estábamos dispuestos a realizar una ruta en la que había que empujar la bici seguro. La diferencia de pareceres y los antecedentes del día nos llevo una discusión que se saldó tomando la decisión más dura ¡EMPUJAR LA BICI A LAS 2 DE LA TARDE CON LA BARRIGA LLENA!. Cabreado voy ascendiendo, sudando a chorro, superando las pendiente a base de coraje. En medio de la ruta otro pinchazo, y de pronto con la rabia que me caracteriza, grito de cabreo y le doy una patada a la bici con la mala suerte de romper un radio. Para complicar la cosa un poco más comienza a llover con pinta de tormenta, en uno de mis arrebatos me hecho al bici al hombro sin alforjas y me voy hacia la pensión con paso firme y decidido con la mirada de gorila cabreado.
Allí, ya un poco más calmado, vemos que la cubierta que “ no iba a pinchar casi seguro al 100%” me estaba jodiendo el viaje. Tras una inspección más detalladas detectamos que el aro metálico que rodea la cubierta estaba roto y se clavaba sin remedio de reparación. Cambio de la cubierta por la de repuesto y tiramos la “supercubierta” a la basura. Del cabreo que tenía me fui a la cama a las 20h y dormí hasta las 8 de la mañana. Punto final.
Mis compañeros se fueron a hacer un reconocimiento de la ruta para el día siguiente, yo no estaba para nada en ese momento y lo mejor que hice fue dormir.

   

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¡Qué me ha llevado a partir!