3 agosto 2015:
conducción extrema
Km día: 21,12 km
Tiempo día: 2h 41m
Velocidad media:
7,82 km/h
Velocidad máxima:
29,07 km/h
Recorrido: desde
Tsana a Ushguli recorriendo la carretera secundaria nº 15
Toda la noche sin
dormir, por el calor que hacía en la habitación, solo David se dio
cuenta y abrió la puerta a media noche y pudimos dormir un tramo de
la noche. Todos nos levantamos pensando en lo que teníamos por
delante y lo que tendrían que soportar nuestras piernas, con muy
pocos km de calentamiento. Desayunamos con toda la ropa que habíamos
traído y nos pegamos al sillín para llevar la montura a una altura
de 2800m, rodando con muchos kilos de más y sobre piedras. Todo el
mundo nos dijo que tendíamos que empujar, bajados de la bici, por lo
menos 4km, y eso es lo peor que le puedes decir a un cicloaventurero
y todo el que ha realizado la ruta la ha hecho en el sentido
contrario al nuestro por ser menos dura. Nosotros, aguerridos
ciclistas y amantes de los retos, no nos arrugamos ante semejante
desafío. Tomamos aire y
comenzamos a botar uno a uno, de piedra en
piedra, demostrando una buena pericia en la conducción con alforjas.
En el primer tramo complicado, todos pusimos el pie en tierra y
comenzamos a padecer lo que estábamos esperando, al poco la
pendiente se suavizó y repusimos nuestro trasero en el sillín, para
apretar los dientes y tirar hacia arriba. A medida que el puerto iba
subiendo, nuestra pericia, pundonor y orgullo fue aumentado para ir
dejando metro a metro, tras de nosotros, la parte más baja. Lo
hacíamos por tramos en donde además de lo complicado del terreno,
las moscas te lo ponían aún más difícil. A duras penas conseguía
espantar a las moscas y grabar alguna toma que otra de los bufidos
que soltábamos por la boca. Conseguimos hacer casi todo el puerto
sin bajarnos de la bici con el consiguiente abrazo final al
coronarlo. ¡Toda una experiencia de equipo!
Bonita bajada,
además de técnica para llegar a Ushguli con mi primer pinchazo. Las
palabras textuales del chico que me vendió las cubiertas “ te
puedo asegurar casi al 100% que no vas a pinchar” mi cara de
sorpresa era de esperar. Además he ido muy pendiente de la trazada
para no machacar con las piedras la cubierta trasera, que es la que
pinchó. Decir que por la precipitación en la incorporación a este
viaje no he vendido con las cubiertas más apropiadas para el tipo de
terreno. Las que tengo son una híbridas entre asfalto y tierra,
apropiadas para pistas sin tanta complicación técnica, lo que hace
mucho más complicado la conducción por este tipo de terreno.
¡ UNA MEDALLITA PARA EL CAMPEÓN!
Terminamos de bajar
y no aposentamos en una de las mejores pensiones en las que hemos
estado. Barata y acogedora, con muy buena comida.
Mis compañeros,
aguerridos montañeros, se calzaron las botas y fueron a patear 14km
hasta la base de uno de los montañas más imponentes del Caucaso, el
Shkara (5203m). Yo me quedé redactando las bitácoras y componiendo
las fotos para que vosotros viváis todo esto lo más emocionante
posible. A la vuelta la primera baja parcial del viaje, Pedro. Se
resintió de su lesión de tobillo y bajó cojeando, pero no le
impedía darnos repasos en la bici en algunos de los puertos de
montaña. Para él, el viaje será de otra forma, a partir de
ahora.Nuestro viaje combina bici con excursiones de pie, de ahí los
días con poco km de recorrido.
En la pensión se
nos bajaron los humos, al conocer a uno rusos, que iban igual que
nosotros, cargados con sendas bicis, al contarnos que estuvieron dos
días empujando la bici para superar un collado que nosotros
descartamos, para no tener que sufrir como mulas. Nos dejaron a
cuadros y a partir de entonces los rusos estuvieron en lo alto del
pedestal, catalogándolos como gente muy dura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario