domingo, 30 de julio de 2017

Recorrido de la vuelta a Andalucía II



Gastos totales
12 días de ruta. 41€/día
En total me he gastado 500€ que han sido por dos desayunos diarios, comida, cena y alojamiento.
Los desayunos han sido de 4€ de media, comida y cena 12€/cada
El alojamiento ha sido desde 20€ a 50€, a una medio de 25€/noche
Pincha en el enlace para ver la ruta en Bikermap

22-07-2017 Fin del proyecto



Km día: 113 km
Recorrido: Serón, Olula del Río, Cantoria, Albánchez, Los Molinas, La Rambla, El Pocico, Lubrín, El Marchal, Bedar, Los Gallardos, Garrucha.
Si que me levanté con las cosas claras, LLEGAR A LA PLAYA Y TERMINAR EL VIAJE.
Desde Serón prácticamente hice 40 km bajando bordeando el río Almanzora. Una bajada, como siempre, placentera, disfrutando de los verdes tan intensos que genera esta tierra tan seca en el cauce del río. Por el camino, tenía claro que iba a seguir bajando el río hasta que a autovía se cruzó ante mí. El espabilado que la diseñó creó vías de servicio paralelas sin salida. Sin darme cuenta, de pronto, me veo circulando por una autovía que sin señalización de prohibición para circular bicis me aceleró el corazón. Me salí de ella en cuanto pude, para tomar esa vía de servicio que me llevó a dar con mis gafas en la puerta de una fábrica. Tuve que dar la vuelta, con los consiguientes km extras y cabreo.
Ante la posibilidad de hacer más km extras decidí volver a retomar los puertos de montaña en la sierra de los Filabres, poniendo dirección a Albánchez y sabiendo que iba a sudar mucho. El camino muy pronto se tornó un rompe piernas, con subidas y bajadas, pasando por una zona bastante remota y despoblada. Hago una parada técnica para repostar agua y comida y puse dirección hacia Los Molinas. Fui avisado por uno ciclistas locales que me iba a encontrarme con dos puertos antes de llegar al puerto de Bedar, lo que no sabía era de que tipo.
Comienzo a ascender por una carretera muy estrecha, de construcción antigua por la que no pasó nadie en muchos kilómetros, lo que me hizo disfrutar muchísimo, ya que es el objetivo de este viaje, llevándome a uno de los rincones más bonitos que he visto. Desde lo alto de valle, diviso una aldea muy bonita, de casas blancas, campos verdes, flores y con toda la pinta de estar habitada. La cruzo sin pararme, para seguir la ruta por estos pueblos perdidos de Almería. Solo con pasar por aquí merecía la pena todo el esfuerzo. Remonto otro puerto de montaña, el cual no me costó mucho por la emoción de lo desconocido y me planto debajo de las rampas del puerto de Bedar. Justo en la primera cuesta reposté agua y me empapé para poder soportar el calor de asfalto.
 El lado oeste del puerto no fue muy largo pero si intenso, y una vez superado el paso se me ofreció una de las bajadas más bonitas que he realizado, quizás me dejé llevar por la emoción de que el final estaba cerca, pero el paisaje, las curvas y contracurvas me parecieron exquisitas para sortearlas con una bici. Y pensar que este puerto no lo conocía y lo he tenido a 12km de mi casa.
Una vez abajo me restaban esos 12km de recta, con viento en contra que al ser húmedo es más difícil de penetrar por cuestiones de densidad del aire. Fueron los 12 km más duros de la ruta y a la vez más satisfactorios por la cuenta a atrás.
Una vez divisé el mar, respiré con toda profundidad, teniendo la sensación de haber hecho lo que me apetecía en cada momento y de terminar un proyecto que se me resistía desde hace 6 años.  
¿Cuándo volveré a ciclar con las alforjas? No lo se, lo que se es que he disfrutado mucho de esta bonita tierra.

sábado, 29 de julio de 2017

21-07-2017 Calar Alto



Km día: 87 km
Recorrido: Alhama de Almería, dirección Almería por Al-348, pasando Huechar tomo la A-1075, hasta tomar la Al-3407, Las Alcubillas, Al-3410, vía de servicio paralela a A-92, Gergal, A-1778 hasta Serón
El deficiente repostaje de alimentos, debido a las fiestas del día anterior se vio agravado por la falta de bares abiertos para desayunar. Sin desayunar y con poca agua, partí con la gran duda en la cabeza de que ruta tomar. Alhama estaba en la encrucijada de caminos entre la playa y la montañas, como si se tratara de elegir las vacaciones de verano. En mi cabeza, había un runrun de ganas de terminar y de dejar la bici por un tiempo, pero el compromiso con mi proyecto me decía que debía tomar la carretera hacia la sierra de los Filabres. Toda esta ebullición mental se calmó al llegar al cruce de carreteras que me dio el empujón final para seguir por la sierra.
La elección fue arriesgada por ir sin desayunar y sin agua por una carretera de 40km sin una población cercana, aun así tomé la decisión por mantener el estilo de este viaje. Fui recorriendo una carretera que se veía dejada, poco transitada con la emoción de ciclar por una de las zonas más desconocidas del lugar. Por suerte, no tenía grandes desniveles, estaba enclavada a media ladera y su diseño me pareció un alarde de compensación de pendientes, ayudado por el tipo de terreno, que permitía realizar unos cortes en la carretera casi verticales. No encontré ninguna venta para repostar y si me crucé con unos obreros y varios ciclistas que me dejaron un poco más tranquilo. Finalmente, terminé llegando a Gergal al topar con la A-92. En el pueblo cargué agua, compré bizcocho y fruta para afrontar los Filabres y el puerto de Calar Alto de 2000m.
Con la confianza de llevar mi zurrón lleno, como un si fuera un pastor nómada, fui ascendiendo de sombra en sombra, dosificando el agua por no saber que es lo que tenía por delante. El puerto me resultó duro y bonito, sus curvas sacaron lo mejor de mí, sin dejar de disfrutar del más puro cicloturismo. A mitad de subida me encontré una de esas maravillas de la naturaleza, ¡¡¡una fuente de agua fresca!!! Esto me hizo estar mucho más tranquilo y disfrutar más de la ruta. Una vez que iba subiendo, el calor bajaba y se ciclaba de una forma mucho más placentera. La bajada del puerto fue larga y como no, placentera, sin apenas repechos hasta Serón, en donde busqué para dormir.
Fin del día, satisfecho de lo conseguido.

20-07-2017 La Ragua, mítico puerto



Km día: 85 km
Recorrido: La Calahorra, Puerto de la Ragua, tomo la Al-5402, Bayarcal, Paterna del Río, Fondón, Almócitar , Canjayar, Ragol, Instinción, Alhama de Almería.
Con el “miedo” en el cuerpo, por la inminente subida a uno de los puertos míticos del sur de Andalucía, me levanto. Concentrado en la preparación de todo lo necesario para que en la subida no me surja ningún problema técnico, tomo un buen desayuno con doble de café para generar insulina de sobra y al sillín a pedalear.
Con dos km de carretera plana para acceder a las rampas y las piernas todavía dando bostezos, comienzo a subir con la extrañeza de que no era para tanto. Una subida dura, a la refrescante sombra, con las piernas todavía intactas y la cabeza dispuesta a pedalear. Con este planteamiento estratégico fui dando la espalda a La Calahorra poco a poco. Para mi sorpresa, en la lejanía, comienzo a reconocer el final del puerto, pero como ya me ha pasado en otros ataques a puertos los espejismos ya no me los trago. Al tocar el espejismo caí en la cuenta que había calculado mal los km de subida y me vi arriba antes de lo previsto “¡QUE ALEGÍA!”
Realicé una de las bajadas más bonitas y deseadas por la cara este de la subida sur al puerto. Cada vez que hacemos la vuelta a Sierra Nevada en el sentido sur-norte miro esa carretera y me digo “algún día la tengo que hacer”, sueño cumplido. Estaba transitando por la Alpujarra de Almería con sus pueblos pintorescos, encaramados en la ladera de la montaña.
Una vez terminada la bajada la carretera fue un constante subir y bajar entre valle y valle, entre pueblo y pueblo, disfrutando mucho las bajadas y sufriendo mucho en las subidas. Se notaba que estaba en la cara sur de Sierra Nevada donde el calor y la humedad eran un punto superior a otras zonas. Bien pertrechado de agua y comida me fui merendando los km hasta Alhama de Almería, pueblo muy bonito que estaba en fiestas lo que complicaba el avituallamiento de calidad.
Una ducha para bajar pulsaciones y unas cuantas cervezas con su correspondiente tapa fue lo que comí y a descansar.    

¡Qué me ha llevado a partir!