Km día:
87 km
Recorrido:
Alhama de Almería, dirección Almería por Al-348, pasando Huechar tomo la
A-1075, hasta tomar la Al-3407, Las Alcubillas, Al-3410, vía de servicio paralela
a A-92, Gergal, A-1778 hasta Serón
El deficiente
repostaje de alimentos, debido a las fiestas del día anterior se vio agravado por
la falta de bares abiertos para desayunar. Sin desayunar y con poca agua, partí
con la gran duda en la cabeza de que ruta tomar. Alhama estaba en la
encrucijada de caminos entre la playa y la montañas, como si se tratara de
elegir las vacaciones de verano. En mi cabeza, había un runrun de ganas de
terminar y de dejar la bici por un tiempo, pero el compromiso con mi proyecto
me decía que debía tomar la carretera hacia la sierra de los Filabres. Toda
esta ebullición mental se calmó al llegar al cruce de carreteras que me dio el
empujón final para seguir por la sierra.
La
elección fue arriesgada por ir sin desayunar y sin agua por una carretera de
40km sin una población cercana, aun así tomé la decisión por mantener el estilo
de este viaje. Fui recorriendo una carretera que se veía dejada, poco
transitada con la emoción de ciclar por una de las zonas más desconocidas del
lugar. Por suerte, no tenía grandes desniveles, estaba enclavada a media ladera
y su diseño me pareció un alarde de compensación de pendientes, ayudado por el
tipo de terreno, que permitía realizar unos cortes en la carretera casi
verticales. No encontré ninguna venta para repostar y si me crucé con unos
obreros y varios ciclistas que me dejaron un poco más tranquilo. Finalmente,
terminé llegando a Gergal al topar con la A-92. En el pueblo cargué agua,
compré bizcocho y fruta para afrontar los Filabres y el puerto de Calar Alto de
2000m.
Con la
confianza de llevar mi zurrón lleno, como un si fuera un pastor nómada, fui ascendiendo
de sombra en sombra, dosificando el agua por no saber que es lo que tenía por
delante. El puerto me resultó duro y bonito, sus curvas sacaron lo mejor de mí,
sin dejar de disfrutar del más puro cicloturismo. A mitad de subida me encontré
una de esas maravillas de la naturaleza, ¡¡¡una fuente de agua fresca!!! Esto
me hizo estar mucho más tranquilo y disfrutar más de la ruta. Una vez que iba
subiendo, el calor bajaba y se ciclaba de una forma mucho más placentera. La
bajada del puerto fue larga y como no, placentera, sin apenas repechos hasta
Serón, en donde busqué para dormir.
Fin del
día, satisfecho de lo conseguido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario