sábado, 29 de julio de 2017

21-07-2017 Calar Alto



Km día: 87 km
Recorrido: Alhama de Almería, dirección Almería por Al-348, pasando Huechar tomo la A-1075, hasta tomar la Al-3407, Las Alcubillas, Al-3410, vía de servicio paralela a A-92, Gergal, A-1778 hasta Serón
El deficiente repostaje de alimentos, debido a las fiestas del día anterior se vio agravado por la falta de bares abiertos para desayunar. Sin desayunar y con poca agua, partí con la gran duda en la cabeza de que ruta tomar. Alhama estaba en la encrucijada de caminos entre la playa y la montañas, como si se tratara de elegir las vacaciones de verano. En mi cabeza, había un runrun de ganas de terminar y de dejar la bici por un tiempo, pero el compromiso con mi proyecto me decía que debía tomar la carretera hacia la sierra de los Filabres. Toda esta ebullición mental se calmó al llegar al cruce de carreteras que me dio el empujón final para seguir por la sierra.
La elección fue arriesgada por ir sin desayunar y sin agua por una carretera de 40km sin una población cercana, aun así tomé la decisión por mantener el estilo de este viaje. Fui recorriendo una carretera que se veía dejada, poco transitada con la emoción de ciclar por una de las zonas más desconocidas del lugar. Por suerte, no tenía grandes desniveles, estaba enclavada a media ladera y su diseño me pareció un alarde de compensación de pendientes, ayudado por el tipo de terreno, que permitía realizar unos cortes en la carretera casi verticales. No encontré ninguna venta para repostar y si me crucé con unos obreros y varios ciclistas que me dejaron un poco más tranquilo. Finalmente, terminé llegando a Gergal al topar con la A-92. En el pueblo cargué agua, compré bizcocho y fruta para afrontar los Filabres y el puerto de Calar Alto de 2000m.
Con la confianza de llevar mi zurrón lleno, como un si fuera un pastor nómada, fui ascendiendo de sombra en sombra, dosificando el agua por no saber que es lo que tenía por delante. El puerto me resultó duro y bonito, sus curvas sacaron lo mejor de mí, sin dejar de disfrutar del más puro cicloturismo. A mitad de subida me encontré una de esas maravillas de la naturaleza, ¡¡¡una fuente de agua fresca!!! Esto me hizo estar mucho más tranquilo y disfrutar más de la ruta. Una vez que iba subiendo, el calor bajaba y se ciclaba de una forma mucho más placentera. La bajada del puerto fue larga y como no, placentera, sin apenas repechos hasta Serón, en donde busqué para dormir.
Fin del día, satisfecho de lo conseguido.

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