Km día:
54km
Recorrido:
Casabermeja, El Colmenar, Rio Gordo, bajada a embalse de la Viñuela, Ventas de
Zafarraya
Es
curioso como funciona el cuerpo y la mente. Después de la paliza del día
anterior tendría que haberme levantado destrozado, pero como el viaje sigue la
mente no deja que el cuerpo se relaje y mantiene el nivel de segregación de todas
las sustancias necesarias para que la musculatura responda a esfuerzos.
Aun
así, la ola de calor está ahí presente. Ya a las 9 de la mañana se nota que no
ha refrescado por la noche y que la mañana es tibia. Ante este anuncio matutino
y con las fuerzas justas recapacito sobre la ruta a seguir y me la planteo un
poco más suave de lo normal. Dejo de inspeccionar carreteras perdidas, puertos
apetecibles y tomo la directa para llegar a mi objetivo lo más pronto posible.
Voy bordeando
el parque natural Montes de Málaga por el norte, con parsimonia y sin demora pedaleo por estas carreteras que no dejan de
subir y bajar, con el consiguiente desgaste muscular y mental. He aprendido a
que no se me bloqueen las piernas con tanto sube y baja. Además para hacer más
fácil la jornada compro un poco de fruta y llevo un litro de agua más. Este
detalle es fundamental para ir aportando energía natural y sabrosa al cuerpo
cuando lo necesita. Y el litro de agua extra, me deja tranquilo ante la
incertidumbre de falta de fuentes en tan extremas condiciones climáticas.
Desde
Casabermeja hasta el fondo del embalse de la Viñuela, el cómputo total de
desniveles es negativo, esté sumatorio negativo finaliza en la parte sur del
embalse para empezar a sumar subiendo el puerto de Zafarraya. Este paso al
estar condimentado con un calor asfixiante, resultó un poco más complicado de
lo normal. Buena carretera, con bastante tráfico de camiones, que hacen el paso
de la Axarquía a la provincia de Granada. El final del puerto pasa entre dos
pináculos calizos que si le pones un ojo, unas nubes oscuras y con el calor que
estaba cayendo era Mordor.
No todo
es sufrimiento, no me olvido que los paisajes son espectaculares, a pesar de
que es verano, hace calor, hay sequía y el cambio climático, Andalucía es verde
y dorada. No he dejado de ver verde y agua por el interior, por algo aquí han
vivido culturas durante siglos y somos la huerta de Europa.
Una vez
superada la puerta de Mordor, paso a la provincia de Granada y el acento de los
habitantes cambia radicalmente, siendo muy reconocible al granadino por sus
expresiones clásicas.
No me fue
difícil encontrar para dormir, al ser una zona agrícola con una gran oferta de
alojamiento barato, 20€/noche, y lo mejor es que el posadero me dijo que me
tendría que tapar por la noche.
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