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agosto 2015: Control policial
Km
día: 58,62 km
Tiempo
día: 4h 22m
Velocidad
media: 13,42 km/h
Velocidad
máxima: 60,48 km/h
Recorrido: no lo tengo claro
Recorrido: no lo tengo claro
El coche de la policía cerraba la comitiva, a unos 5 metros del
último. Sentir un traqueteo constante detrás tuya, con lo difícil
que es mantener el equilibrio con esas cuestas y piedras, agobia
hasta a un campeón de motocicletas.
El camino, aderezado por un
calor del que ya nos nos acordábamos, se convirtió en un infierno,
siendo Elena y yo los que nos plantamos y dijimos “o paramos o yo
no sigo”. Un golpe de calor nos dejó flojos y tuvimos que parar a
la sombra para bajas 5ºC, y la policía seguía ahí. Hasta
se hicieron una relevo con los del siguiente pueblo. Finalmente
llegamos a un pueblo,a 30 km del inicio del calor, donde la policía
se retiró sigilosamente, siendo la mayor atracción del pueblo
bañarse en el frío y caudaloso río, pero antes de poner nuestros
huesos a remojar, nos llevamos a nuestras gargantas unas cervezas frías con pan sin
lugar a dudas.
La
tarde la pasamos a remojo, tirado en la hierba, la cual compartíamos
con la gente del lugar, vacas, perros y cerdos. Todos fuimos bajando
la temperatura corporal y durmiendo una siesta merecida.
Con
la poco luz que nos quedaba, no teníamos otra opción que pinchar las
tiendas, pero esta vez íbamos con información que nos pasaron
Patricia y Oscar (dos cicloaventureros profesionales) que conocimos
en Mestia.
Comimos
y caímos dormidos, endulzando nuestros oídos por los cantos a dúo de
Elena y David.
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