jueves, 20 de agosto de 2015

GEORGIA 12 de agosto: Accidente

12 agosto: 2015 Accidente
Km día: 21,21 km
Tiempo día: 1h 48m
Velocidad media: 11,74 km/h
Velocidad máxima: 51,38 km/h
Nos levantamos, dejando a un lado las miradas intensas y agresivas, que propició la competición, por llegar cargados como burros a la cima del puerto de montaña y zona recreativa. El día anterior, los taxistas, que esperan a los turistas, no saldrían de su asombro al ver semejantes burracos llegar con las caras desencajadas y chorreando en sudor.
El planteamiento de hoy era un poco más liviano, según la información de la chica del centro de interpretación. Cerca, a unos km, había una cascada muy bonita, a la que fuimos desprovistos de ese peso que tanto nos pone en las cuestas. Con la sensación extraña de no llevar nada entre las piernas, comenzamos a bajar, el otro lado del puerto que subimos ayer. A los pocos metros, la cosa cambió sustancialmente. La carretera, además de ponerse muy empinada, estaba en obras, lo que hizo que cualquier pedalada fuera un calvario. No habíamos subido por un puerto tan salvaje en todo el viaje, además del peligro que entrañaba sortear camiones, retroexcavadoras, piedras rodando,..en definitiva, una obra. Llegamos tramo que se recorre a pie exhaustos, sedientos, malhumorados, engañados,..acordándonos de la señorita del centro de interpretación que dijo: “la cuesta era suave”. Me gustaría contar algo menos penoso pero fue así.
Al acceder a la cascada, todo cambió, es realmente una cascada bonita, no tan

espectacular como la imaginábamos, pero merece la pena. Lo más divertido, es escalar una escombrera de piedras, a pie de pared, para ponerse justo debajo de la caída de agua, es como recibir un montón de cubazos en la cara. Una vez saciados con la cascada, quedaba la remontada del cañoncito, con sus pozas, que había creado el cauce del río. Pasamos una mañana divertida.
Vuelta al centro de interpretación, donde teníamos las alforjas y ha descansar para pensar que hacer el resto del día. Para los demás, este podía ser el último día de bici y no sabíamos que hacer, si tirar para Kutaisi o alargar un poco más la ciclada. Tras un consenso rápido, único en todo el viaje, acordamos bajar directamente a Kutaisi y cerrar el viaje, en el mismo hotel donde empezamos. Solo nos restaba una bajada del puerto subido el día anterior y unos 45km de llano, que lo haríamos rápido si todos nos poníamos en fila a rebufo.
Comenzamos a bajar curva a curva, sorteando todo tipo de obstáculos (vacas, chicos borrachos, furgonetas aparcadas en la calzada, hasta la mítica mujer de la vara). Los georgianos andan por la carretera como si estuvieran por el salón de su casa. Pedro y yo nos adelantamos (raro en mi) parando para esperar a los demás, en una de las curvas. A los 20 minutos de espera, aparece Elena montada en un coche, con el brazo herido. Se había comido un bache y dio una voltereta cayendo sobre su brazo. Por precaución, pararon a un coche para que la llevara a un hospital, con la suerte de que la persona que conducía era médico y además del hospital a donde tenía que ir.
Nosotros desmontamos las alforjas, enviamos un emisario a buscar una furgoneta y nos montamos los restantes en ella, dirección a Kutaisi, con la noticia de que Elena estaba ya en el hotel sin ninguna lesión grave.
Ya todos en el Hotel, celebramos que no pasó nada y cerramos el círculo en donde empezó todo.

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