Km día: 95,93 km
Tiempo día: 5h 07m
Velocidad media: 18,71 km/h
Velocidad máxima: 52,39 km/h
Recorrido: parto de Gyumri dirección Este, como destino final la cuidad de Stepaneva
Realmente a mi no me gusta a mi el lujo, y menos el lujo exagerado, con pasillos adornados con estatuas en escorzo, las lámparas tipo araña, el hidromasaje,...me parecen chorradas artificiales para catetos. Así que me di una ducha mañanera en el hidromasaje, que no funcionaba, y a la calle.
Como todos los días, comienzo con la rutina del viajero. Es curioso, al poco tiempo de
comenzar a viajar de esta forma, en la que cada día estás en un lugar diferente, cada día ves pasar por delante de tu cara paisajes y gente diferente, cada día tienes que buscar agua y comida, ver si la bici va bien, mirar el mapa en cada cruce, encontrar alojamiento al final de la jornada,...todo esto se convierte en algo automático. Dice mi buen amigo, Diego, que cuando llegó a Chile, al mes se le pasó la novedad de estar en un lugar diferente y comenzó a hacer las mismas cosas que hacia en su pueblo (que es el nuestro). Lo que indica que ¿somos animales de costumbre? o ¿nos han hecho animales de costumbre? Si tu a un niño lo acostumbras a una rutina, él, cuando grande, va a buscar la estabilidad en su rutina, no va a querer salir del umbral de la incertidumbre.
Nuestra madre, de pequeños, cada verano, alquilaba la casa donde vivíamos y con cambiábamos a otra, y mi abuelo, por parte materna, tenía carácter de nómada. A mi no me cuesta adaptarme a lugares diferentes pero al poco comienzo con la rutina como dice Diego.
Mi intento por salir de la cuidad orientándome con el sol fracasó. No tuve más remedio que irme al centro de la ciudad (en este caso hay dos centros) y desde allí preguntar por la cuidad de Stepanova, mi destino final. Una vez que conseguí salir de la gran ciudad, volví a respirar la paz que tanto me da el campo y los lugares de espacios abiertos. Hay pocas ciudades que me gusten, una de ellas es Granada, y seguramente es porque en poco tiempo puedes estar en la montaña, además de ver Sierra Nevada desde muchos puntos de la ciudad.
Que día más tranquilo , viajando por los campos dorados de Armenia. Ya se nota que está
pasando el verano, los campos están segados y los agricultores empacan la paja cada día. Los campos de Armenia tienen un color amarillo muy intenso, me tuve que quitar las gafas de sol porque creía que era efecto de las lentes, pero no, el color es así de intenso. Al llegar a la ciudad de Vanadzor, hay que girar hacia la izquierda y tomar una carretera más estrecha pero con un firme bastante bueno. Iba sin agua porque confié en lo que me dijeron unos chicos “hay fuentes en la carretera”. Cuando comienzo a subir, el golpe de calor dejó la garganta más seca que una mohama. Desesperado y confiando en la palabra de los georgianos, no compre agua en varias tiendas que deje en el camino “tiene que haber fuentes, tiene que haber fuentes”. Desesperado, no pude más, y paré a comprar un par de litros. Cuando estoy rellenado mi botella con el agua comprada, una aciano al ver mi parkinson, me ayudó a rellenarla. Y al terminar me hace gestos diciéndome “10 metros más allá tienes una fuente para lavarte la cara” otra vez cara de tonto con respecto al agua y las fuentes.
Con las reservas de agua a tope, tranquilo y con la garganta húmeda retomo la subida del
puerto de montaña. Estaba temiendo que el puerto subiera por la ladera de la montaña, como se veía desde lo lejos. Cual fue mi sorpresa al llegar a la base de la montaña, que lo que veía era la antigua carretera, lo que tenía por delante era un túnel, largo y oscuro. Al llegar a la boca, me paró un funcionario que me exigía colocar una luz roja trasera. Le hice caso, la verificó y me dio paso. Además me puse la cámara de vídeo en la cabeza mirando hacia atarás, para que la luz de grabar también la vieran los coches. Hacía mucho tiempo que no pasaba tanto miedo, el túnel es muy oscuro y estrecho, la luz delantera apenas alumbraba, podía en cualquier momento caerme con un bache o una piedra suelta. Cuando logré llegar a a la luz es como si hubiera nacido otra vez o mejor dicho vuelto a la vida. Ahora entiendo las regresiones y los viajes por el túnel que cuentan la gente que va y viene de la muerte. Hubiera preferido hacer el puerto de montaña con un incendio a los lados.
Bajada espectacular, por una carretera con un firme que parecía que iba por hielo. En la bajada cometí, creo que la única imprudencia de este viaje. Bajando a 60km/h me topo con un camión que bajaba muy despacio, me abro un poco para ver si venía algún coche y justo ascendía otro. En ese momento se me cruzaron los cables y adelanté al camión por el hueco justo que me dejaban los dos vehículos. Se que es una imprudencia pero lo hice y punto.
Una vez llegado al fondo del valle, llegue a Stepaneva, muy relajadamente disfrutando de uno km de llanura y fresco.
Me alojé en un hotel a 50 geles la noche con desayuno incluido. Podéis negociar el precio si le decís que no te pongan el desayuno y desayunáis café soluble y cereales comprados en una tienda.
Decir que por no llevar una mapa de carreteras no tomé las cruces y desvíos que a mi me
hubiera mandado la intuición. Seguramente volveremos a Armenia los 5 y veremos los lugares más interesantes. Gracias a todos.
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